Agua de Mar: Mucho más que un tónico deportivo.

Photo by Christopher Campbell.

La composición del agua de mar es casi igual a la de nuestra sangre, lo que la convierte en un reconstituyente extraordinario: 50 ml al día bastan para ganar salud.

¿Quien no ha tomado alguna vez una bebida isotónica para recuperar los minerales perdidos después de una hora de running o de ejercicio intenso? Pues, bien, esas bebidas de sospechosos colorines están cargadas de azúcares, aromatizantes y conservantes. Una opción que no parece muy saludable. Deberíamos saber que un simple chupito de agua de mar, tan abundante en nuestro planeta y tan accesible, tiene un efecto igual de energizante. Rehidrata el organismo aportando las sales minerales pérdidas y estimula el metabolismo.

Beber agua de mar puede parecer antinatural, pero en el terreno de la medicina deportiva su efectividad ha sido totalmente comprobada. Los expertos recomiendan tomarla antes y después de la sesión de ejercicio y, de esta forma, se reduce la fatiga y se mantiene mejor la forma física.

MUCHO MÁS QUE UN TÓNICO DEPORTIVO.

Pero no es solo un fantástico tónico antifatiga: sus beneficios son tan amplios que algunos médicos la recomiendan como complemento eficaz en tratamientos habituales.

Su uso terapéutico: el agua de mar administrada por vía oral se está usando con éxito en problemas alérgicos, gastritis, gastroenteritis y otras dolencias digestivas, insomnio, dolores musculares y articulares, enfermedades cardiacas, diabetes, cirrosis hepática, úlceras varicosas crónicas, arterosclerosis, eliminación de metales pesados...También resulta efectiva en problemas de piel, como dermatitis o acné. Durante la menopausia mejora el dolor osteoarticular y la osteoporosis. Es útil en dolencias respiratorias, ya que facilita el drenaje de la mucosidad y "alimenta" las mucosas. Y, para finalizar, es un buen colutorio que previene infecciones bucodentales.

Con el aval de la ciencia: en todos esos casos, incluso en la hipertensión arterial, la prescribe la doctora María Teresa Ilari, médica internista española que trabaja en Nicaragua y que es la principal divulgadora de esta terapia desde hace años. Ahora, estudios científicos le están dando la razón.

Agua en vez de aspirina: en un estudio japonés se descubrió que en el agua de mar existen disueltas moléculas orgánicas capaces de inhibir la agregación plaquetaria, el efecto de la aspirina. El profesor William Fenical (Universidad La Jolla, California) ha demostrado in vitro el poder antibiótico, antiinflamatorio y analgésico de los microorganismo del agua marina. Por su riqueza en oligoelementos, es un gran regenerador celular y protector del ADN, según investigadores israelíes. Y experimentos con animales han demostrado también que ayuda a perder peso.

ACTIVA LA INMUNIDAD.

Ahora bien, lo fundamental es que el agua de mar ejerce algún tipo de activación celular y provoca una adecuada respuesta inmunitaria. "Es nutritiva y curativa porque contiene casi todos los minerales y oligoelementos de la tabla períodica, además el fito y el zooplancton", explica la Dra. Maria Teresa Ilari. Además de una rica composición en minerales, oligoelementos y proteínas, aporta hidratos de carbono, vitaminas y ácidos nucleicos, contenidos en el plancton y en la biomasa propia del mar, y todo este cóctel supone un completo nutriente para las células.

CUANTA HAY QUE BEBER.

Como reconstituyente para el organismo, entre 30 y 50 ml al día bastan, pero la Dra. Ilari no duda en aconsejar beber 250 ml al día. El límite máximo sería 500 ml para personas que estén enfermas y como complemento al tratamiento médico.

Cómo tomarla: su consejo es diluirla con agua dulce en una proporción de 1 a 3: una parte de agua salada por tres de agua dulce, zumo o infusión para darle un sabor más agradable.

"No cambies la salud por la riqueza, ni la libertad por el poder." Benjamin Franklin.

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